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Rosa Eterna en Cúpula Roja

Precio regular €70,00
Precio de venta €70,00 Precio regular
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Impuesto incluido.

La flor que no se marchita. Un gesto eterno, encapsulado en cristal.
Una única rosa roja preservada bajo una cúpula de cristal, perfecta para decirlo todo… sin palabras. Un regalo para siempre.

Origen: Ecuador

Belleza que perdura

Belleza que perdura

Las rosas rojas han sido, desde hace siglos, el emblema por excelencia del amor verdadero. Pero cuando se presenta una sola rosa, el mensaje se vuelve aún más potente: “Eres única para mí”. Al estar preservada, esta rosa desafía al tiempo, manteniéndose intacta como los sentimientos que representa.

Este tipo de arreglo floral se inspira en los relatos más románticos, en los que una flor es capaz de encerrar una promesa eterna. Su presentación bajo cúpula de cristal no solo la protege, sino que la convierte en objeto de admiración y contemplación, como si se tratara de un recuerdo valioso que debe guardarse con cariño.

Perfecta para quienes desean regalar emociones profundas sin palabras, esta rosa es mucho más que un detalle. Es un gesto que permanece, que se posa en un espacio y transforma la energía del lugar con su sola presencia.

No importa si es la primera vez que se regala una rosa o si ya se han vivido cientos de momentos juntos: esta rosa eterna es una forma de detener el tiempo y decir, de manera silenciosa pero impactante, “esto que siento no cambia”.

De Ecuador a España

Rosa natural preservada de Ecuador, seleccionada por su calidad, tamaño y tono. El proceso de preservación se realiza de forma ecológica para garantizar años de durabilidad manteniendo el aspecto fresco y natural.

Montada artesanalmente en España con materiales de alta calidad.

El poder simbólico de una sola flor

Hay regalos que sorprenden, y otros que conmueven. Esta rosa encapsulada hace ambas cosas. Desde el primer vistazo, su elegancia bajo cúpula genera una pausa: invita a mirar, a acercarse, a comprender que no es una flor cualquiera.

Es un homenaje al amor que cuida, que protege, que no se marchita. Su estética recuerda a cuentos clásicos, pero su presencia en un espacio moderno añade carácter, sofisticación y una carga emocional única.

Cada detalle ha sido cuidado: desde la base que sostiene la flor, hasta los pétalos que parecen flotar en el tiempo. Es una pieza que no solo decora, sino que representa.

Pensada para esos momentos donde las palabras no alcanzan, esta rosa se convierte en testigo silencioso de lo que se siente. Es, en definitiva, una historia de amor convertida en objeto.