Originario de las exuberantes tierras de Brasil, el Amaryllis es una flor con una presencia imponente y una historia fascinante. En la cultura antigua, se creía que estas flores eran un símbolo de orgullo y superación, ya que emergen con esplendor incluso en los climas más desafiantes. Su nombre proviene del griego "amarysso", que significa "brillar", reflejando su naturaleza radiante y su capacidad de iluminar cualquier espacio con su belleza.
Desde tiempos remotos, el Amaryllis ha sido una flor ligada a la celebración y la victoria. En el siglo XIX, se convirtió en un regalo tradicional para aquellos que alcanzaban grandes logros, simbolizando el reconocimiento y la admiración. Su vibrante tono rojo no solo evoca amor y pasión, sino también determinación y valentía, convirtiéndolo en un mensaje poderoso para quienes enfrentan nuevos comienzos o desafíos.